Historia de la lengua francesa
Alrededor de 1300, algunos lingüistas se referían a las lenguas romances como francés antiguo ( ancien français). El texto más antiguo en francés es El juramento de Estrasburgo del año 842; el francés antiguo se convirtió en una lengua literaria con las chansons de geste que contaban historias de los paladins de Carlomagno y los héroes de las cruzadas.
El rey Francis I, en 1539, convirtió el francés en lengua oficial administrativa y judicial en Francia con la ordenanza de Villers-Cotterêts, aparcando el latín que había sido la lengua usada para estos menesteres hasta el momento. La imposición de un dialecto estándar y la pérdida del sistema de declinación, modificaron la lengua hasta llegar al dialecto que conocemos actualemente como francés medio o moyen français. A este época le siguió un período de unificación, regulación y purificación, siglos XVII y XVIII, que dieron el francés clásico o français classique, aunque algunos lingüistas denominan francés moderno al que va desde el siglo XVII hasta la actualidad.
Richelieu fundó la Academia Francesa en 1634; en ella se creó un corpus oficial con la intentición de purificar y preservar la lengua francesa. Los 40 miembros que lo realizaron se conocen como los inmortales y con razón porque el corpus sigue vigente hoy en día, contribuye al mantenimiento de la lengua y a la adaptación de palabras y expresiones extranjeras: software se traduce como logiciel, paquebote (Nau) se dice paquebot y chaqueta de montar, redingote. La palabra ordinateur para ordenador no se creó en la Academia sino que la creó un lingüista de IBM ( véase fr:ordinateur).
Desde el siglo XVII hasta el XIX, el francés era la lengua franca de la Europa educada, sobre todo en lo que se refiere al arte y la literatura. Monarcas como Federico II de Prusia y Catalina la Grande de Rusia hablaban y escribían en francés sin ninguna dificultad.
Gracias a la Academia, la educación pública, años de control oficial y los medios de comunicación, se ha forjado un Francés oficial y unificado, lo que no impide que sigan existiendo una gran diversidad de variedades regionales. Para muchos críticos, la mejor pronunciación de la lengua francesa se registra en la región de Touraine (alrededor de Tours y el valle de Loire), pero estas afirmaciones traen algunos problemas, puesto que el aumento de los medios de comunicación y la disminución de ataduras a un territorio determinado, hacen que el futuro de los acentos regionales sea muy difícil de predecir.




